José Eugenio Díaz: juicio, condena y ningún día preso por abuso y coacción
José Eugenio Díaz fue condenado por abusos y amenazas a mujeres, pero no irá preso. Otra vez la justicia argentina con la casta política y un final previsible y tragicómico.

En Argentina, cuando se dice “la Justicia es un chiste”, no es metafórico. El caso de José Eugenio Díaz, exintendente de El Brete (Córdoba), lo confirma: fue condenado por coacción y abuso sexual hacia varias mujeres… pero no va a pisar una celda. Porque en este país, si el abuso es institucional y vos sos funcionario, la impunidad viene con moño.
Todo a cambio de sexo (excepto la cárcel)
Díaz manejó El Brete entre 2002 y 2004 como quien administra un prostíbulo estatal. Según los testimonios —que él mismo no se molestó en negar— ofrecía planes sociales y empleos a cambio de sexo. Las frases “ya sabés cómo es esto” o “pensalo bien, tenés una hija” no salieron de un guión de telenovela berreta, sino de su despacho municipal.
Las mujeres no solo debían soportar toqueteos, insinuaciones y presiones, sino también ver cómo su dignidad era moneda de cambio en la ventanilla del Estado. Todo esto fue denunciado y, tras más de 20 años (porque claro, ¿quién apura a la Justicia?), finalmente hubo una condena.
Tres años condicionales y un “vos portate bien”
El fallo llegó el 24 de junio de 2025: 3 años de prisión condicional. Nada de barrotes, nada de cárcel. Solo una amable invitación a portarse bien por cuatro años y no acercarse a las víctimas. Ah, y que vaya a terapia. Porque claro, después de usar el municipio como casting de casting couch, lo que necesita es un psicólogo y no un uniforme naranja.
Además, se le impuso una indemnización de 3,5 millones de pesos por víctima. Buena suerte cobrando eso antes de la próxima devaluación.
La inhabilitación, bien gracias
Lo más pintoresco (y alarmante): no fue inhabilitado para ejercer cargos públicos. Sí, leíste bien. A pesar de haber sido condenado por usar su poder institucional para abusar de mujeres, puede volver a ocupar un despacho. ¿Y si gana otra vez? Bueno, quizás esta vez reparta planes sociales con cupón de cita previa.
Mientras tanto, su hijo, Pablo Díaz, es el actual intendente de El Brete. Porque si algo entendieron bien en esa familia es que el poder no se hereda: se mantiene por default.
El fiscal y el juicio “express”
Díaz, que ya tiene 77 años y ninguna intención de complicarse la vida, aceptó el juicio abreviado, no quiso pericias psicológicas y admitió los hechos. Un combo legal que, en lugar de agravar su situación, lo premió con rapidez y mínima condena.
El abogado querellante, Pablo Olmos, dijo lo que todos pensamos: es “indignante que la fiscal haya aceptado una pena tan baja tras 20 años de espera”. Pero claro, en la balanza de la justicia argentina, 20 años de impunidad pesan menos que un tuit viral.
Un caso modelo… para el cinismo judicial
El caso José Eugenio Díaz es perfecto para explicar cómo la violencia de género, cuando se mezcla con poder y lentitud judicial, se convierte en anécdota. Una especie de “cuento con moraleja” donde las víctimas reciben plata (si llega) y el victimario recibe un “no lo hagas más, viejito”.
En resumen: abusó, coaccionó, no lo negaron, lo condenaron… pero no irá preso ni será inhabilitado. Un final previsible en la tragicomedia judicial argentina.
Al menos ahora, las víctimas tienen un papel firmado que les da la razón. Lástima que no dé ni un poquito de justicia real. Pero, che, algo es algo.












